El día de hoy 09-03-2016, El Poder Ejecutivo del País representando en el acto por el Ministro de Economía Productiva, Miguel Pérez Abad, anuncia el nuevo esquema cambiario que será adoptado a partir del 10 de Marzo del año en curso, una vez que se publique en Gaceta Oficial de la República. El planteamiento parece sencillo, eliminar el subsidio a los dólares viajeros y llevarlos a una tasa de flotación que inicia muy por encima del extinto SICAD Bs. 12,00/1$, pero que también está muy por debajo de la cotización en el mercado paralelo del $ por encima de los Bs. 900,00/1$.

“Dos tipos de cambio (Dipro y Dicom) serán aplicados a partir de ahora, uno ‘protegido’ a 10 bolívares para importaciones de alimentos, medicamentos e insumos básicos para el país, mientras que una segunda tasa por encima de los 200 bolívares hará parte del dólar flotante. La última cotización de esta tasa se ubicó en 206 bolívares”. Así lo reseñó Diario PANORAMA en su nota de prensa referido al caso–> DiarioPanoramaNuevoEsquemaCambiario

Ahora bien, cabe acá la interrogante: ¿Es más costoso ahora poder viajar? Sin duda lo es, sin mencionar el detalle de que los límites de las tarjetas de crédito no serán suficientes para cubrir estos montos, acá cabría la posibilidad de que la banca pública incremente los límites de crédito para los usuarios. Pero más que para cubrir viajes, ¿qué podría representar eso para ciudadanos en déficit constante por una economía fundamentalmente inflacionaria? Considerando el contexto alrededor de los recientes anuncios, parece no haber cambiado mucho, con un $ fantasma a 10Bs y el $ viajero a 200Bs aprox, seguiría siendo “negocio” para muchos, ya que el mercado paralelo cotiza la divisa de referencia por encima de los Bs 900/$. Es decir, que si esta medida permite transar dólares en efectivo al precio referencial “Dicom”, veremos un incremento del endeudamiento promedio de los agentes económicos naturales y jurídicos, para movilizar la divisa en el mercado paralelo de acuerdo al comportamiento habitual de la oferta y la demanda.

A ciencia cierta, el contexto indica que no se trata de un asunto exclusivo de fijar precio a la divisa, que pudiese flotar de acuerdo a las variantes del mercado, según mencionan los voceros del gobierno, es un asunto básicamente de oferta. La demanda de $ es muy alta, mientras que la oferta de la divisa es escasa.

Lo cierto es que si desaparece el $ SICAD a 12Bs, también debió desaparecer el $ a 10Bs, con esto no quiero decir que no sea importante la intención de proteger al consumidor y la producción nacional del efecto inflacionario directo de esta devaluación. Sin embargo, el ciudadano promedio considera que no tiene acceso a ese precio “preferencial” de la divisa, por lo que se asume como un $ que solo beneficia a grupos cercanos al gobierno, esa expectativa poco favorable, le resta credibilidad a los intentos gubernamentales de regular el mercado de divisas en el país. Eso incrementa el riesgo país a partir de una apreciación negativa de los propios agentes económicos que interactúan en él. Es algo así como: “Si ellos tienen acceso a dólares baratos, ¿por qué nosotros no podemos?”

Considero que el problema fuerte con el tema de los dólares viajeros, no es el hecho de realizar los viajes en sí, lo que parece preocuparles a los ciudadanos es el valor real de la moneda de curso legal en el país. Para muchos el Bolívar vale muy poco (o tal vez nada, depende de la apreciación individual y las necesidades de consumo de cada agente), y se evidencia en la escalada inflacionaria que vivimos de más de 200% (estimación propia, no oficial), lo que significa que todos los días los ciudadanos sienten devaluados su trabajo y esfuerzo, por lo que se origina la corrida especulativa hacia una divisa de mayor valor que garantice la valía del trabajo y sirva de colchón para el ahorro y también la inversión.

Sin duda alguna, desde el punto de vista económico, debía llegar el momento en el que se revirtiera el subsidio a los dólares destinados para los viajes, debido a que se debía sincerar el mercado de divisas nacional. Pero la duda razonable está en la posibilidad de tener acceso a la cantidad de dólares suficientes para satisfacer las necesidades de un país que fue acostumbrado al consumo excesivo durante los últimos 17 años fundamentalmente asociados al gasto público corriente. Esto significa que aunque el dólar pudiese igualar el precio en mercado, no ocurría un cambio necesario sin que exista la oferta de $ suficientes para producir y reactivar una golpeada economía orientada al uso ineficiente de los recursos provenientes de la renta petrolera.

Más allá del nuevo esquema cambiario, debemos recordar que el control de cambio fue una medida que debió eliminarse hace más de 10 años, ya que la misma generó mercados de especulación y reventa de dólares que enriquecieron a muchos y empobrecieron a millones. El ciudadano presidente de la República mencionó y cito nuevamente a nota de prensa del DIARIO PANORAMA:

“El presidente (Maduro) mencionó que pretendemos romper el modelo del control de cambio conocido que tuvo su momento histórico, si no hubiese sido por el control de cambio hubiesen vaciado las reservas internacionales y el país no hubiese construido la robustez financiera que hoy tenemos”, expresó.

Con relación a ese punto yo considero que no hubiese sido necesario mantener por tanto tiempo tal control que originó parte de los problemas económicos que hoy tiene el país, si se hubiese generado la confianza suficiente para movilizar las inversiones NO PETROLERAS, asegurar la valía del Bolívar y llamar constantemente a la inversión extrajera diversificando el aparato productivo y las fuentes de ingresos en divisas distintos a la renta del principal recurso del país.

Dr. Leonardo Soto. Economista.

Email: Lsoto@econleonardosoto.com