La Economía de Venezuela NO está dolarizada.

A pesar de que muchos afirman a través de comentarios en espacios públicos o en redes con relación el escenario de que nuestra economía está de hecho, (y no de derecho) dolarizada. Es importante aclarar lo que esto significa en realidad. Tal afirmación es peligrosa pero a la vez comprensible considerando la brutal hiperinflación que, en su segundo mes de existencia en nuestro contexto socio económico, está creando heridas sociales de las cuales quedarán marcadas cicatrices en nuestra psiquis social.

¿Qué es la hiperinflación? Los economistas reconocemos técnicamente tal concepto cuanto la inflación mensual supera el 50%, lo que podría generar una acumulada anual alrededor de entre 10.000 y 13.000%. El principio de hiperinflación para el ciudadano no relacionado con el estudio de la economía, se traduce en incrementos semanales, interdiarios y diarios (en muchos casos en cuestión de horas) de los productos más sensibles de la canasta básica, como por ejemplo, una compra de panadería y algunos víveres de charcutería para un desayuno o una cena. En hiperinflación, un trabajador de sueldo mínimo, sabe que no podrá adquirir lo que necesita para su subsistencia y la de su familia, aquí comienza una de las terribles tragedias que vive el país.

Sin embargo, la hiperinflación en sí, no es el problema sino una consecuencia de la muy desventajosa y lamentable situación en la que se ha sumergido el país, debido a condiciones político-partidistas, intereses particulares y revanchas de poder político que nada tienen que ver con las necesidades y aspiraciones de la sociedad para su progreso. En 1998 un número importante de ciudadanos (asistidos por un número elevado de abstención electoral), eligió un modelo político que se vendió como nacionalista y de reimpulso moral para la construcción, pero resultó ser la adquisición importada del modelo socio-económico de un país que ya tiene más de 40 años en dictadura, prácticamente un reinado tiránico pues ahora es sucesión.

En un mundo ya globalizado, así funciona actualmente. Un país que hable antiglobalización (aislarse del resto del mundo, o de la parte del mundo con la que ideológicamente no está de acuerdo), irremediablemente se quedará en el pasado, eso es un hecho práctico. Venezuela es la prueba de ello por desgracia. Un control de cambio implementado hace más de una década, que desde el inicio tuvo marcados matices políticos-partidistas, lo alejó totalmente de ser una medida económica pensada, por ejemplo, para proteger las reservas internacionales del ataque especulativo (para lo cual, por lo general, se establecen los controles de cambio por un lapso no mayor de 2 años), ante la inminente pérdida de confianza. Sin embargo, esto no evitó la extinción de las reservas del país que hoy se encuentran un poco por encima de los 9 mil millones de dólares según cifras del BCV. ¿A dónde fue ese dinero si era minuciosamente controlado por el Gobierno? Hay muchas teorías al caso, no tengo pruebas para afirmar ninguna, pero ver políticos obesos y derrochando lujos, hace que la sociedad en general saque una conclusión sencilla con relación al caso.

Adicional a lo anterior, desde el 2002 se inició un ataque sistemático contra las empresas que, sumando el asfixiante control de cambio, comenzaron a desaparecer diezmando la oferta real, segura y confiable de bienes y servicios para la sociedad. Las empresas expropiadas no resolvieron el caso, si es que esa era la intención, pues dejó en evidencia que el Gobierno no tiene capacidad para producir y distribuir bienes de calidad, por lo que toda oferta proveniente de ellos, la sociedad podría asumirla como dádivas partidistas que, resuelven momentáneamente, pero que en el transcurso del tiempo suman más al problema de lo que lo resuelven.

¿Por qué hablar de esto anterior si ya todos sabemos lo que pasa? Es para hacer más sencilla la siguiente relación de conceptos y así el lenguaje económico sea de dominio de todos:

Formulas:

– Control de Cambio + Expropiaciones = Disminución de la oferta nacional de bienes y servicios que soporten la cantidad de dinero en la economía. Los gobiernos no existen para producir y distribuir bienes, ellos existen para dirigir, gerenciar y crear las condiciones en las cuales se genere prosperidad con esfuerzo individual y/o colectivo que beneficie al Estado como un todo, no solo a un grupo con afinidad político-partidista.

– Control de Cambio = No se pueden adquirir por medios oficiales $ al precio real del mercado y en las cantidades que necesiten las personas, por lo tanto nace el mercado especulativo.

– Control de cambio + fondos especiales para el gobierno = Inyección de dinero a la economía por vías extraordinarios a través de la abolición de la autonomía de la autoridad monetaria el BCV.

– Impunidad + Irregularidades Electorales = Cuando los ciudadanos perciben que las cosas no se están haciendo bien, se encienden las alarmas de los que tienen capital para invertir o patrimonio familiar que proteger. Sin Estado de Derecho no hay garantía de nada.

– Represión + Hostigamiento = El trato cruel de los uniformados adoctrinados a una ideología (o movidos por intereses económicos insanos) por encima del verdadero valor nacionalista, genera uno de los peores temores de la sociedad: “Nadie me protege”. Si los ciudadanos temen más a los uniformados que a los delincuentes, ya no existe Estado Democrático. Si hay miedo NO hay Democracia.

¿En qué se traduce todo lo anterior que en Economía es punta de lanza para cualquier análisis? PERDIDA DE CONFIANZA.

Es un hecho que la ciudadanía NO confía en nada de lo que sostiene el andamiaje básico de la economía del país, iniciando por cualquier medida cambiaria o política productiva que promueve el gobierno, a la vez que catalogan a los empresarios como responsables de uno de los acontecimientos más explotados mediáticamente y menos comprobado científicamente, la “famosa” Guerra Económica, la mayor excusa creada por un gobierno para atribuir a otros las consecuencias de más de 15 años de políticas económicas totalmente ajenas al deseo vivo de la sociedad de progresar con esfuerzo propio. Ojo, esto no significa que no haya personas que en realidad no se sientan felices con las dádivas del gobierno, de hecho, quienes hoy más los defienden son aquellos que reciben becas, bonos, cajas de comida y cuanta cosa puedan recibir sin trabajar, sin pensar y si hacer esfuerzo alguno para ello, estas personas, sean chavistas o no, se sienten “felices” por ser asistidos por un gobierno que les asegura felicidad a través de la una caja de comida. Sí, suena difícil leer esto, pero es así y hay que aceptar que estas personas están allí y hay que incluirlos en la reconstrucción del país, de alguna manera pero hay que hacerlo.

Acá llegamos al punto central de este análisis de opinión: La Economía de Venezuela NO está dolarizada. ¿Por qué? Nuestra moneda de curso legal es el Bolívar, aunque muchos no quieran ni recibirlos, legalmente es así, nadie confía en él porque sostiene el error de políticas mal diseñadas y tercamente implementadas.

La hiperinflación afecta tanto en Bs como en $, pues si antes con 100$ comprabas algunos artículos, tal vez en 1 meses necesite 150$ para comprar exactamente los mismos artículos debido a que el incremento de los precios internos en Bs se incrementan más rápido que el valor de tipo de cambio en el mercado paralelo tomando como referencia el indicador de común consulta social. Quiere decir que el $ sube hoy 3 puntos, las mercancías en Bs suben 6, y por ende vas a necesitar cambiar más $ para adquirir la misma cantidad de bienes en Bs.

De estar dolarizada en efecto la economía, los precios y el tipo de cambio estarían normados solo por las reglas del $, considerando que se toma como referencia la moneda de curso legal que sería el $ en ese escenario comúnmente aceptado y legalmente establecido. Que para ello además, hay que contar con la aprobación de la Reserva Federal de Estados Unidos, quien dispondría de la colocación de más o menor cantidad de la divisa por ser estos responsables directos de la emisión de esta unidad de referencia monetaria. Además EEUU mantiene abierta sanciones financieras al Gobierno en curso por supuestas violaciones de DDHH así afirmado por ellos.

También a todo esto se suma el hecho de que existen millones de Venezolanos en situación de pobreza y pobreza extrema que jamás han visto un $, no saben o no entienden la relación con el bolívar, y lo único que aspiran es que lo que ganan pueda servir para sufragar sus necesidades diarias básicas.

La Economía Venezolana NO está dolarizada, entender lo contrario puede pulverizar ingenuamente ahorros en $ que se consuman en el país, remesas que provengan del exterior y el juego de la participación en el mercado especulativo de divisas como forma de subsistencia económica.

Leonardo Soto.

+ 58 414 6083529

Lsoto@EconLeonardoSoto.com

@LeonardoJSotoG

By | 2018-01-26T09:40:57+00:00 26 enero, 2018|Artículos|Sin comentarios